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¿QUIÉN ES JAUME FÀBREGA?

“Si quieres que los demás cambien, empieza cambiando tu primero.”
(Jaume Fàbrega)

CONOCE A JAUME FÀBREGA

La definición atribuida a Aristóteles del hombre como animal racional siempre me pareció incompleta, y me sorprendía que un sabio como él, maestro de pensadores, limitara al hombre a su capacidad de raciocinio y olvidara su dimensión social y emocional; sus relaciones y emociones.

Más adelante, durante mis estudios de filosofía y ciencias de la educación en la universidad de Barcelona, comprendí que la frase no era más que una simplificación de maestros presurosos que no querían o no podían profundizar.

Si limitamos la definición del hombre a su capacidad de raciocinio no debería de haber distancia entre “entender” y “practicar”; entre “ser consciente de” y “llevar a la práctica” aquello que sabemos que nos conviene.

Y en cambio, la experiencia de la distancia entre el “pensar” y el “hacer”, tanto en nosotros como en los demás, es lo más habitual.

Con el tiempo te acostumbras a esa distancia y admites como normal que la gente sepa qué le conviene hacer y, sin embargo, después sea incapaz de hacerlo.

Efectivamente, cambiar es lo más difícil de todo. La experiencia de esta dificultad hace que haya gente que renuncie a mejorar, vista la dificultad que entraña.

En el mundo de la empresa, que es en el que he desenvuelto toda mi carrera profesional, esta distancia entre el decir y el hacer es particularmente ostensible, pues ahí no valen excusas y lo que cuenta siempre son los resultados.

Las redes sociales ponen de manifiesto esta distancia: cada día vemos post de toda clase en los que se repiten aforismos y verdades como templos que, sin embargo, pocos son capaces de aplicar en su vida diaria, tanto personal como profesional. Seguro que el mundo sería mucho mejor si pensar y cambiar fueran lo mismo.

Y, en cambio, éste es el gran reto: cambiar para mejorar, romper la inercia, conseguir poner en práctica todo aquello que sabemos que nos conviene, afrontando las dificultades que entraña.

METAMORPHOSIS nace precisamente con la osadía de constituirse en una herramienta que ayude a aquellos que efectivamente SABEN que deben CAMBIAR para conseguir EFECTIVAMENTE mejorar: saltar esta gran distancia entre el pensar y el hacer. Devenir mejores personas o mejores profesionales; romper con la INERCIA para llegar a ser aquello que somos, como diría Píndaro.