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Estadio 4: Libera el líder que hay en ti

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¿En ésta época en la que vives crees que es necesario saber liderar? Sabes que se trabaja por proyectos, que ya no es el liderazgo de las empresas antiguas donde se gestionaba los equipos de trabajo de una determinada manera, sino que ahora tus colaboradores pueden estar en cualquier parte del mundo, incluso puede ser que ni los conozcas físicamente.

Por tanto, el liderazgo actual es un liderazgo transformador. Es un liderazgo que necesita, pues, potenciar mucho la riqueza y la diversidad. Por supuesto, y sobre esto es sobre lo que versa este estadio 4, has de saber liderarte a ti mismo.

No se lideran solo equipos de trabajo, sino que se lidera uno a sí mismo, se lidera un emprendedor, se lidera un freelance, se lidera la familia, se lideran aulas de alumnos, se lideran charlas, etcétera. Además, cada vez se lideran más proyectos a causa de estar inmersos de pleno en la época donde las relaciones y la colaboración son protagonistas. Y la base siempre es común: uno mismo.

En una sociedad en la que hay una alta exigencia de productividad y en la que hay mucha velocidad y muchísimo cambio, excesivamente orienta hacia los resultados, el líder ha de poder ser un líder transformador. Necesita, sí o sí, sacar lo mejor de cada colaborador. Ha de ser un líder que sepa escuchar, que sepa comprender, que sepa elegir y decidir en consenso con su equipo. Un líder que sepa adaptarse a su equipo de trabajo y no que pretenda que su equipo se adapte a él cómo ocurría en la antigua gestión humana.

De manera que si eres líder o pretendes serlo, has de olvidarte de mediocridades y perseguir la elegancia y la excelencia. Recuerda, eso sí, que lo bueno está reñido con lo mejor. Es decir, no seas perfeccionista y disfruta del proceso de liderar.

Para ello, necesitas liderar cinco dimensiones de tu personalidad. Comienza por tu dimensión física. Si no estás en forma, si no tienes buena presencia y buenos modales, el ejemplo que transmitirás no será el adecuado. Solo te seguirían los mediocres. ¡Cuídate!

También has de liderar tu dimensión emocional. La gran inteligencia de un líder es la emocional, porque, en última instancia, lo que hace es gestionar las emociones de todos y cada uno de sus colaboradores. Y para hacerlo bien, resulta evidente que su dimensión emocional debe estar sana. Si tus emociones te gestionan a ti, ¡déjalo! ¡Cómo vas a conseguir cambiar las emociones de tus colaboradores cuando no estén receptivos, si te dejas dominar por las tuyas propias!

Lo mismo ocurre con tu dimensión racional. Si piensas bien, serás mejor líder. Vives en la época del conocimiento. Hay mucha más inteligencia que materia en vuestros productos o servicios. Por tanto, necesitas entrenar y potenciar tu dimensión intelectual al máximo. Has de esculpir tu mente, tu intelecto. El principal medio de producción es el cerebro. Y es que una de las claves del liderazgo es, sin duda, cambiar la forma de pensar de los colaboradores cuando hay disonancias entre estos y su líder. Cosa que no se consigue si no se tiene una adecuada y sana salud intelectual.

Por supuesto, has de liderar tu dimensión moral-social. Te relacionas cada día con tus colaboradores. Por tanto, necesitas ser una persona con mucha empatía y con muchas habilidades sociales. En tus relaciones habita la comunicación y el futuro. No te permitas descuidar esta dimensión.

Por último, tu dimensión espiritual. Necesitas soñar, necesitas creer para ver. Has de clarificar el sentido que tiene tu desempeño. Necesitas trascenderte a ti mismo y tener mucha armonía mental. De lo contrario, tu necesario individualismo se convertirá en egoísmo.

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