Saltear al contenido principal

Estadio 14: ¡Préndele fuego a la frustración!

3 students

En este estadio te explicaremos cómo entendemos el reto de caer en frustración o de salir de ella. Veremos una serie de conceptos para que caer en esta frustración no te lleve a un estado de resiliencia.

Un estado de resiliencia deformará tu existencia hasta dejarte hundido completamente. Es el peor escenario posible. Por tanto, no puedes permitirte que te coja ni siquiera que se acerque. Un estado de resiliencia es un estado severo de frustración del que has de poder salir, sí o sí.

En cualquier caso, la frustración forma parte de cada uno de nosotros. En algún momento de nuestras vidas la hemos padecido o la padeceremos. La vida se nos complica de tal manera que llegamos a perder el sentido de la misma. Nos golpea tan fuerte que nos hundimos hasta lo más profundo y somos incapaces de salir del pozo. Sin embargo, muchas personas salen de ella, porque toman conciencia real y sentida de que han de cambiar, y de que no se pueden permitir permanecer más tiempo en el fondo del pozo.

Las personas frustradas han sido secuestradas por su propia mente, pues se han creado unas creencias limitadoras en su cerebro que son las que les impiden salir de ahí. Sin embargo, llega un momento en que estas personas ven una posible salida, ven luz dentro de la oscuridad de la caverna donde están atrapadas. Tienen claro que ya no quieren permanecer más en ese estado severo de frustración y tristeza, y deciden caminar en dirección hacia la luz. Una luz que les saca muchas veces, incluso, reforzados para el resto de su vida.

En el metamorphismo 14.0 profundizaremos más en este concepto de resiliencia. No obstante, bien que te sientas frustrado, bien que no, te recomendamos entrenar una serie de conceptos para que no te aceche o para salir de ese estado de la forma más rápida posible.

En este sentido, no puedes permitirte que el estrés se apodere de ti. Para eso, identifica bien qué cosas dependen única y exclusivamente de ti mismo y olvídate de lo que te preocupa. Las preocupaciones generan estrés. Las ocupaciones, no.

En un estado de frustración es muy probable que tengas miedo de muchas cosas. Esos miedos están provocados por una serie de creencias limitadoras y negativas, que te hacen creer que te protegen, pero que, realmente, te están atando al fondo del pozo.

Eso sí, nunca saldrás de ese estado severo de frustración si no eres capaz de aceptarte incondicionalmente a ti tal y cómo eres, y tal y cómo estás. La aceptación es el gran reto humano. Si consigues saber aceptar, te será mucho más difícil frustrarte.

Por supuesto, y sabemos que esto es muy difícil, si no tienes un carácter optimista, tendrás que inventártelo. Sin optimismo, la frustración se apoderará de ti y te hundirá. El optimismo es el que enciende esa luz que te sacará de este estado existencial deformado.

Confía, confía y confía en que saldrás de este estado. Confía, sobre todo, en ti mismo, pero también confía en los demás y en la vida.

Si el optimismo es la llave que enciende el contacto de tu interior, la voluntad es el motor que te impulsará hacia la salida. Es la que te genera ilusión y entusiasmo.

En un estado de frustración es absurdo buscar certezas, porque la incertidumbre es máxima. Por eso, te insistimos en que te centres en lo que depende única y exclusivamente de ti y en que si buscas seguridad, búscala en ti mismo y “olvídate” de los demás.

Para salir de este estado necesitas paciencia. Con impaciencia te angustiarás más. No sabrás dosificar tu salida y pretenderás que la vida se adapte a tus exigencias. Cuando, precisamente, es todo lo contrario, eres tú el que se ha de saber adaptar a la realidad, al ritmo natural que marca la vida. Con paciencia entrenas el largo plazo, con impaciencia te pierdes en el corto.

En un severo estado de frustración, es normal que sientas que has perdido la dignidad. Sin embargo, nunca, bajo ningún concepto, debes permitirlo. Hazte valer como persona y como profesional. ¡No te traiciones a ti mismo, no, por favor!

Siéntete libre. Tu libertad es tu mejor protección. Si te sientes sumiso o esclavo, nunca te sentirás motivado. Y sin motivación no caminarás en dirección hacia esa luz. Las cadenas no te lo permitirán. Pide ayuda a quien sea, pero no permitas que un grado alto de libertad no habite en ti.

La valentía es la que garantiza el éxito de salir de ahí. Te has de reinventar. Has de cambiar muchas cosas de tu interior. Quizá, incluso, necesites ir contra ti mismo, o mejor dicho, contra la idea que tienes de ti mismo. Es mucho más fácil no hacer nada que refutarte a ti mismo. Refutarse es de valientes. Prenderle fuego a la frustración es de valientes.

La gratitud rompe muros, créenos. Si eres agradecido a quien te dé una oportunidad, tu interior crecerá y salir te será más fácil. Da gracias a la vida pero, sobre todo, apórtale cosas a la vida, que no sean solo palabras, sino acciones, sentimientos y comprensiones.

Sin compromiso contigo mismo, te vendrás abajo enseguida. Cumplir el compromiso que te has creado para ti mismo, es el mejor apoyo para generar fuerza física y mental. Sin compromiso para salir, la frustración seguirá instalada.

Y, por último, has de comprender que tus sombras son tu propia luz. Esos aspectos que no te gustan de ti mismo te indican que has de sacarlos a la luz para vencerlos. Tu ego no te lo pondrá fácil. Te pseudoprotegerá diciéndote que no puedes mostrarle tus vulnerabilidades a los demás, pero si no lo haces, no pondrás luz donde hay sombra. Y sin luz no hay salida de la frustración.

Por tanto, no te queda más alternativa que prenderle fuego a la frustración. En los vídeos y metamorphismos que te ofrecemos en este estadio 14 encontrarás desarrolladas estas claves prácticas que te hemos mostrado para que lo consigas.

 

119,00€ 59,50€